KASPAR HUASER

La última creación de la compañía La Phármaco, titulada Kaspar Hauser. El huérfano de Europa, se representa dentro de la programación del XXXIII Festival de Otoño a Primavera.

El montaje, un solo de danza contemporánea que podrá verse en la Sala Negra de los Teatros del Canal del 22 al 25 de marzo de 2016, está interpretado y coreografiado por Luz Arcas, Premio Ojo Crítico de Danza 2015 y una de las figuras con más proyección de la escena dancística española de los últimos tiempos. 




El 26 de mayo de 1828 un extraño joven que apenas lograba mantenerse en pie apareció como salido de la nada en una plaza de Nüremberg. El chico, que portaba una carta anónima con algunos datos contradictorios sobre su procedencia, fue acogido enseguida por todo el país como un experimento social, político y filosófico. A las seis semanas hablaba con cierta fluidez y podía leer y escribir. Se supo que había vivido en un calabozo y que, hasta el momento de ser encontrado, nunca había visto a ningún ser humano. Los médicos decretaron que no era un loco ni sufría más retraso que el que le había provocado el aislamiento.

Con una sensibilidad especial para la pintura y la equitación, apasionado por la lectura y la música, Kaspar nunca resolvió quién se encontraba al otro lado de los espejos, tampoco logró asimilar la idea del Dios único, le repelían las imágenes cristianas y odiaba el latín, no diferenciaba los acontecimientos soñados de los vividos y atribuía voluntad a todos los seres inanimados. El joven murió asesinado en extrañas circunstancias el 17 de diciembre de 1833. En su lápida puede leerse: “Aquí yace Kaspar Hauser, enigma de su tiempo. Su nacimiento es desconocido. Su muerte, un misterio”.




“Mirarlo todo con los ojos de quien no esperaba ni necesitaba el mundo”. Así introduce La Phármaco el leit motiv de su nueva creación, que ahonda en los misterios del controvertido personaje que le da título a su obra, Kaspar Hauser, conocido como “el huérfano de Europa”. La pieza es un espectáculo físico que dialoga con la Historia para reflejar nuestra época, bailando, como la propia formación afirma, “la naturaleza poética y salvaje de lo humano”.

Sobre la obra, la compañía avanza: “en la danza de Kaspar Hauser, el motor de movimiento es siempre trágico: imaginamos la peculiaridad de sus texturas, que nacen de una extrema hipersensibilidad, de una reacción física contra lo real (Kaspar no soportaba la luz, podía ver en la oscuridad, percibía la fuerza magnética de metales, animales y personas y le dolían la mayoría de los aromas, sonidos y sabores)”. Pero Kaspar Hauser encarna, sobre todo, el conflicto natural con “lo otro”, supone bailar la implacable violencia del mundo con la naturaleza intacta de aquel chico conocido como “el huérfano de Europa”.






Después de esta introducción a la obra facilitada por la propia compañía, veamos como se traduce todo esto en escena:

Estamos ante un escenario vacío en oscuridad prácticamente total, un espacio escénico a la misma altura que el espectador que se va iluminando con luz blanca lateral. 

Lo más complejo de la danza es el constante movimiento que se ve agravado por la ausencia de luz, aunque el resultado de las fotografías suele ser de gran belleza e impacto visual. Un consejo en estos casos, muy personal, es que sobre todo al principio, intentéis disfrutar de la experiencia y experimentéis antes de obsesionaros con la calidad técnica.

Las fotografías:



Todas han sido realizadas con la cámara digital Fujifilm FinePix S3300 por © Estrella Savirón durante el pase para fotógrafos y prensa especializada en los Teatros del Canal de Madrid, sala negra.




Coreografía e interpretación: Luz Arcas
Música: Carlos Gonzalez
Iluminación: Jorge Colomer (vimeo.com/jorgecolomer)
Vestuario: Heridadegato
Producción: Sofía Manrique
Dramaturgia y dirección: Luz Arcas y Abraham Graguera

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